Jesús y Juan actuaban como verdaderos médicos. Se interesaban sinceramente por la salud espiritual de aquellos que se les acercaban. Por eso a veces sus palabras eran de denuncia, pero siempre cargadas de amor. Porque sólo con amor se puede decir la verdad dolorosa a los demás.
La Palabra
No es suficiente que Cristo se haga presente entre nosotros en la Palabra y la Eucaristía. Hace falta que sea aceptado y pueda transformar todas las cosas.
De poco sirve recordar la encarnación de Cristo si no nos impulsa a preparar su venida gloriosa. Usamos la Navidad para grandes fiestas. Ahora, ¿hasta qué punto nos inspiran éstas a transformar el mundo y preparar los caminos del Señor?
Cristo es rey, pero a su modo; el único modo.
La paradoja no es que Jesús haya elegido ser rey con estilo propio, sino que aún nos dejamos seducir por los otros modelos de realeza. Se nos llena la boca hoy con este trono de la cruz y su corona de espinas, pero buscamos todavía ocupar los primeros puestos.
Ante los duros acontecimientos de la vida, Jesús nos invita a estar preparados, no con miedos, sino con esperanza.
Ante los duros acontecimientos de la vida, Jesús nos invita a estar preparados, no con miedos, sino con esperanza. Ojalá que los nuevos tiempos que corren, con nuevo habitante en la Casa Blanca, no erradiquen nuestra esperanza. “Si se mantienen firmes, conseguirán la vida” (Lc 21:19).
Jesús nos presenta un Dios para quien la muerte no tiene la última palabra
La resurrección es un acontecimiento que sucederá. Todos nosotros la experimentaremos. Ese es el proyecto de Dios. Creer en la resurrección es querer y desear vivir con Dios.
Un árbol al que subirse
Jesús vino a Jericó a buscar y salvar lo que se había perdido (Lc 19:10). Pero si lo perdido no desea ser encontrado, no hay mucho que se pueda hacer. Tal no fue el caso de Zaqueo. Éste se puso en posición no sólo de ver a Jesús, sino de ser visto. La puerta de la salvación que llegó a la casa de Zaqueo fue su humildad.
¿Alguien da más?
En este Evangelio, Jesús pone el ejemplo de un fariseo y un publicano que fueron a rezar. Dios los escuchaba a los dos.
Buscadores de justicia: 29° domingo del Tiempo Ordinario
La fe es mucho más que un asunto de “pidan y se les dará”. Es una actitud de vida, una confianza en que el proyecto de Dios se cumplirá para todos y que el Reino y su justicia prevalecerán.
Obedecer en desobediencia
En esta escena del Evangelio se halla un héroe anónimo. Es el extranjero que, al darse cuenta de que había sido curado, regresa a dar gracias. Es el encuentro de dos desobedientes que obedecieron al mandato del amor.
La solemnidad de la humildad
El grano de mostaza es el ardor de la humildad. Es el reconocimiento de que Dios está ahí y sigue mostrándome nuevos modos y nuevas maneras de seguir adelante y hacer que la vida cobre nuevo rumbo.
