En el Evangelio de hoy, Jesús enfrenta una de las cuestiones interiores más sensibles y complicadas del ser humano: el miedo.
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El Señor se enamoró de vosotros
Para poder expresar todo esto, se nos ocurrió ponerle la imagen más humana de Dios, que es Cristo encarnado.
Confesiones con pan
Cuando empecé mi preparación para la primera comunión, siempre imaginé la eucaristía como el acontecimiento en el que Jesús se hacía pan, pero pan lechuguino. Porque así debía ser el Señor: hermoso a la vista, suave al tacto, tostado y crujiente, que se sintiera cómo se partía por nosotros.
Entrar en la comunidad de amor
No perdamos de vista que, si Dios nos ama, no es porque no le queda más remedio, sino porque elige amarnos y amarnos mucho, hasta el extremo.
Para que la historia termine bien
La venida del Espíritu Santo no fue un hecho aislado, ni un supermilagro cúralotodo, sino un proceso. Las conversiones de un minuto a otro son poco menos que imposibles. Es como dar velocidad a un carro; se puede hacer más rápido o más lento, pero no sucede ir de cero a cien en un momento. Hasta la Historia de la Salvación necesitó siglos.
Mirar al cielo con los pies en la tierra
Cuando san Pedro nos dice que compartamos los sufrimientos de Cristo no es para sufrir más de lo que nos toca, sino para estar en solidaridad y comunión con Aquel que no dudó en padecer con los que encontró.
De la Ascensión a Pentecostés
El Espíritu Santo fue la buena respuesta que Dios dio a esos apóstoles aterrorizados antes la perspectiva de quedarse de nuevo solos.
Imponer las manos
La próxima vez que ore por alguien o que le pidan oración, atrévase a romper la barrera física e imponga las manos.
Meter el dedo
A la espiritualidad moderna se le suele criticar que evita los problemas reales camuflándose de positivismo buena onda. Ahora, eso suele cubrir un egocentrismo sangrante. No podemos caer en eso también nosotros.
No existe la Pascua light baja en calorías
Tras el triunfo sobre la cruz y la muerte, corremos el riesgo de relajarnos y dejar pasar ciertas cosas. Es tiempo de recordarnos las exigencias de la vida espiritual.
