El Adviento es tiempo para preparar y esperar; para allanar caminos y hacer planes; o sea, para que el Señor venga en gloria.
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Y volvemos a empezar
¿Estamos repitiendo la misma cosa de nuevo? No. No es sólo repetir; es más bien madurar.
El Reino no espera
Decir y hacer, rezar y obrar, misión y contemplación: así actuaba Jesús. Se retiraba a orar y hacía milagros. Así se construye el Reino; así reina Jesús.
Conjugar el Verbo
Debemos dar gracias no sólo en un día oficial –como hacemos hoy en Estados Unidos– sino cada día y a cada quien.
¿Pensar en el futuro o vivir de sueños?
Dios nos entrega los sueños para que los hagamos realidad. Ambos son necesarios: el sueño y la realización.
Preparados para vivir
Tantas veces ha sucedido que las personas participantes ni siquiera se plantearon que la parábola hablaba de una boda. No es que no lo diga, o que desconozcamos el ritual de una boda hebrea del siglo I; simplemente se trata de no darse cuenta del ambiente global en el que se desarrolla el evangelio.
Retirarnos los títulos
En el silencio nos encontraremos con nosotros mismos y, dentro, muy dentro, con nuestro Dios y Señor, creador, redentor y santificador.
De difuntos a santos
La esperanza cristiana se basa en la humanidad de cada uno; en el esfuerzo con el cual colaboramos en la construcción del Reino. La encarnación de Dios en Jesucristo saca la esperanza de lo teórico y la encarna.
De nuevo, la respuesta es el amor
Los fariseos le preguntan a Jesús: “¿cuál es el mandamiento más importante?” Quizá la verdadera pregunta es más bien: “¿qué necesitamos para vivir según los mandamientos?”
Preguntas insidiosas
Que cada quien revise su modo de actuar, de dialogar, de proponer, de analizar. ¿Tus preguntas son “insidiosas”? Es decir, cuando te acercas al pensamiento del otro, ¿lo haces con prejuicio o con sinceridad? ¿Buscas conocerlo o atraparlo?
